Dicen que en la sencillez está la elegancia, y no podemos estar mas de acuerdo; aunque esta sandalia lleva una elaboración pensada hasta el último detalle y es solo relativamente sencilla.
Agarre a dedo con tubulares formando una falsa chancla y cruce en X sobre el empeine para fijar y sujetar al paso. El tercer eje de sujeción lo tiene en la tira que envuelve el talón y muere sobre los tobillos a modo de pulsera.
Estilo griego, el dorado además es el color número uno de el armario estival.